Por Enrico Santí
Para LA GACETA - Lexington, Kentucky (EE.UU.)
Borges es, como dijo el propio Borges acerca de Quevedo, una literatura más que un escritor o una obra. No solamente es el punto más alto de la literatura latinoamericana sino una de las grandes voces del legado espiritual que nos da el arte en general. Borges ha sido el gran maestro de las letras hispanoamericanas, aún cuando también habría que decir que ha sido un maestro paradójico. Porque si hay alguien que ha denostado la novela, género emblemático de Latinoamérica, ha sido Borges. Se negó a escribir una novela. Dicen que cuando se enteró que García Márquez recibió el Nobel preguntó: "¿Es ese es el autor de una novela que dura cien años?" Criticaba la redundancia estilística, el sentimentalismo, el psicologismo y la duración que suele contener el género.
Borges, por otro lado, fue un hombre de una gran sensibilidad, un hombre que sufrió enormemente. Cuando se leen las últimas biografías de Borges, por ejemplo la gran biografía de Edwin Williamson, ahí uno se da cuenta de que conoció muy tarde el amor y que siempre lo estuvo buscando.
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Enrico Santí - Doctor en Literatura
Latinoamericana de la Universidad
de Yale, ex profesor de las
universidades de Cornerll, Duke
y Georgetown.